Xurde y Flores vienen a ser un todo, y en algunos casos más todavía. El día 23 de abril en muchos lugares se festeja San Xurde. Como santo mártir, tiene una de esas historias increíbles que cuidó el cristianismo. Se cuenta que era un soldado de Diocleciano, emperador que mandó perseguir a los cristianos a comienzos del siglo 4, y que, como Xurde dijo que era cristiano, pues acabaron torturarlo y lo mataron, precisamente, un 23 de abril del año 303. La típica explicación de los mártires, que, con el paso del tiempo, fue relatándose junto con otra sarta de historias milagrosas en las que, como sabemos, acabó matando un dragón, todo muy natural y creíble.
Se conoce la biografía, vida y trabajos de miles de personas que existieron en la antigüedad que no están ligadas a historias prodigiosas, pero este tipo de figuras santificadas, al no ser reales, anidan viejas creencias que, por sincretismo, va formando un todo que es lo que llega a nuestros días, y que, para entenderlo, es necesario ir estudiando, separando y analizando qué cuestiones contiene la figura de San Xurde, y cómo se ligó a distintas historias y se fue desarrollando de distintas maneras en varias partes del mundo.
Resulta que también es una figura conocida en el ámbito religioso afroamericano y musulmán de Oriente Medio, especialmente en Palestina, donde lo conocen como Mar Djíries o Al-Jádr, o Al Hard, que significa El Verde; quedaos con este nombre. Por ello, lo mismo lo encontramos de patrón de Beirut que de Aragón, Catalunya, Inglaterra, Bulgaria, Etiopía, Georgia, además de en miles de poblaciones repartidas por el mundo. El nombre está enredado al griego Georgios, o al siríaco, Giwargis.
En el siglo 9 empieza a documentarse su historia montado a caballo, blanco, y luchando con el dragón, o cuélebre, que quedaría reflejada en el afamado libro La leyenda áurea, de Santiago de la Voragine, que se dedicó a recoger la vida de santos y hacer un manuscrito con ello en el siglo 13, libro que se difundió muchísimo con la aparición de las imprentas.

La historia del cuélebre aparece en muchos lugares de Europa y también de Asia menor, con sus variantes. Según el relato de La Leyenda Áurea, que puedes consultar en este enlace , resumiendo, dice que:
Al lado de una ciudad de Libia, llamada Silena, había un lago parecido al mar en el que se escondía un cuélebre. De vez en cuando se arrimaba al pueblo y con su aliento mataba a la gente; por ello, cada día le daban dos ovejas para tenerlo contento y harto, hasta que llegó el día en que no tenían suficientes ovejas, por lo que quedaron en que iban a darle una oveja y también a una persona del pueblo, según le tocara en un sorteo, hasta que un día le tocó al rey que entregara a su hija. Después de intentar salvarla ofreciendo dinero y tesoros, el pueblo le dijo que no, que había sido él el que puso la norma, y ahora le tocaba.
Entonces la joven fue hasta la cueva donde vivía el cuélebre para que la comiera y, casualmente, va Xurde y pasa por allí en el caballo blanco, tralarí tralará; le cuenta lo que estaba sucediendo en el pueblo y decide ayudarla. Mientras están de charla, aparece el cuélebre; Xurde se echa encima de él con la lanza que llevaba y se la clava, pero no lo mata. Entonces le pide a la joven que ate al cuélebre por el cuello con el cinto que tiene en su vestido, y entonces el monstruo quedó manso como un perrito y la siguió hasta el pueblo. Nada más verla venir, se pusieron todos alborotados e iban a huir del pueblo, pero Xurde, haciéndose el chulito, les dice que fue el Señor quien lo mandó para liberarlos del cuélebre. Aprovecha para decirles que crean en Cristo y que, si se bautizan, lo mata, que es lo que acaba sucediendo, y manda que cuatro parejas de bueyes lo saquen fuera de la ciudad hasta un campo. El rey hizo que construyeran una iglesia en honor a Santa María y San Xurde, y de su altar surge una fuente de la que, si bebes, cura todos los males.
Como puede verse, esta leyenda es casi la misma historia que se conservó en Xixón como el cuélebre de San Llorienzu, consultable en el enlace, que recuperara Luis Argüelles, y otras muchas parecidas que hay repartidas por Europa (más información aquí), que son anteriores al cristianismo, y que están ligadas, del todo, a seres como el Cetu, la Tarasca, Santa Marta, y toda una sarta de historias en las que están presentes unas jóvenes, vírgenes, que se asimilaron a les mayes, la reina maya y los mayos, la virgen María, que son representaciones del cambio de ciclo, la llegada de la primavera, del mes de las flores, y por ello estos personajes se festejan en estas fechas. El sincretismo es lo que tiene.
Además, Xurde, como vimos, también se conoce como El Verde, que es, ni más ni menos, la representación de la regeneración del mundo vegetal en estos meses antes del verano, con todas las festividades que conlleva por los ciclos agrícolas. Sant Jordi en Catalunya está ligada, del todo, a las flores.

Esta historia está ligada también a la mitología egipcia con Horus, que mata a la serpiente Apofis, y la griega de Perseo, que mata a una gorgona, que, como sabemos, tenía culebras en la cabeza; por el medio hay una princesa, una recompensa, propuestas de matrimonio, conversión de la ciudad, etc. La vinculación con monstruos culebrescos se da también en vocablos como guiverno, escrito en inglés como wyvern, o wivern, un dragón heráldico con cuerpo culebresco, dos patas y cola con púas, como el Cetu, seres que salen de la interpretación de los caballitos de mar y las culebras, y palabra que parece venir del francés wivre, guivre, vouivre, del latín vipera, como víbora, culebra.
Por todo esto, San Xurde, se convirtió en un soldado a caballo protector de princesas, de los cruzados, patrón de Caballeros y de órdenes militares religiosas, como los templarios, o la Orden Teutónica, y es emblema de los ejércitos rusos.
En Grecia, San Xurde Verde se celebra como rito para pedir que llueva, o sea de fertilidad. En Rumania se festeja también el 23 de abril ornamentando árboles, lo que conocemos como los mayos.
La iglesia ortodoxa, en muchos países como Rusia, Ucrania, Serbia, Montenegro, etc., que no siguen el calendario gregoriano sino el juliano, lo festejan el 6 de mayo, por la diferencia de días que existen entre las dos maneras de contar el tiempo, y es la fiesta de la primavera. En otros lugares, como Malta, puede llegar a festejarse en fechas de junio o julio.
El nombre de El Verde se da también a San Xuan, otra figura ligada al cambio de ciclo estival, a las hogueras, los arcos florales y a la noche en la que los cuélebres se dedican a procrear haciéndolo en el aire. Por ello se encienden hogueras para que, con el calor, vayan a hacerlo a otro sitio y la simiente, que es ponzoña, no caiga en los prados fértiles.
En la literatura y en las letras de algunas canciones ligadas a la entrada de la primavera que cantaban les mayes, quedó viva la creencia y presencia de este San Xuan Verde, que aparece desde la Edad Media en las estrofas de canciones de danzas tradicionales en torno al festejo ritual de plantar los mayos por la llegada de la primavera.
Ya en el siglo 13, en el Libro de Alexandre, escrito en asturiano, habla de la Maya en unos versos:
Sedie el mes de mayu coronáu de floresafeitando los campos de diversos coloresorganeando les mayes e cantando d’amoresespigando les mieses que sembran labradores.
Como ejemplo de qué o quién es Xuan Verde, encontramos varias referencias en el autor portugués del siglo 15, Gil Vicente, en su obra Auto da festa, donde dice:
San Juan Verde passo por aqui:!quan garridicu lo vi venir!
Gracias a textos de otros autores posteriores, podemos deducir cómo San Xuan Verde es una referencia a la llegada anual de mayo, el mes de las flores. Así, en 1627, Gonzalo Correas, en su obra Vocabulario de refranes y frases proverbiales, escribe:
─¿San Xuan el Verde pasu por aki?
─Mas a de un ano, ke nunca le vi.
En el Cancionero musical de Palacio, con obras recogidas entre los siglos 15 y 16, podemos encontrar otros versos en los que se ve cómo se hace referencia a la llegada de los meses de abril y mayo, en un contexto parecido a los versos de la llegada de San Xuan Verde.
Entra mayu y sale abril:
!tan garridicu le vi venir!
Fermín Canella en la obra de 1896, Historia de Llanes y su Concejo, en la página 440, cuenta cómo las hogueras antiguamente se llamaban maya. También aporta trozos de canciones que se echaban en los enramados y en los que se habla, directamente, de la participación de las niñas y jóvenes en estas danzas, como esta letra en la que, además, se avisa de la llegada de San Xuan Verde, la primavera, momento en el que los galanes regalaban las casas de las jóvenes con ramos de flores, arcos, coronas, árboles floridos, etc.
San Juan el verde, mozes, ya viene coles roses.San Juan el verde, neña, nun viene cada día.Desque la Pascua vieno, con flores m’entretengo
Otras letras que el Cuarteto Cea recuperara a mediados del siglo 20 y grabaran en 1978, y que usó el grupo folk avilesino Trasgu, dicen:
Desque la Pascua vieno,con flores me entretevo.danzar quiere la neña,danzar en esta villa.Ya viene San Juan, moza,ya viene coles roses.danzar quiere la dama,danzar en esta plaza.Desque la Pascua viene,danzar la neña quiere.Ya viene San Juan Verde,ya viene y ya se vuelve.
Asunto que, además, nos lleva a lo que se conoce en muchos lugares como el Green man, el hombre verde, un ser que puede verse representado en muchos edificios religiosos europeos medievales, como las catedrales, bajo la forma de una cara humana, o mascarón, con pinta de vegetal, o cara de la que salen directamente tallos de racimo, hojas y piñas de uvas. Este tipo de representaciones de lo verde, el brote, lo renacido, usadas ya por lo menos entre griegos y romanos a través de los ritos a Dionisos y Baco, es una idea presente también en muchas otras deidades como la egipcia Osiris, y quizás en la céltica Viridio, etc., y están cargadas del simbolismo milenario de lo cíclico, la muerte y resurrección, que el cristianismo fue intentando sustituir, y que, por ello, mantuvo en diferentes iconografías que hoy en día parecen sencillas ornamentaciones.
Una de esas representaciones del hombre verde podemos verla en Asturies en la entrada de la Sala Capitular de la Catedral de Uviéu, de finales del 13 y comienzos del 14, y que, curiosamente, forma parte del arco de entrada a la sala; hay 15 caras a cada lado, como si se pasara por debajo de un arco florido, un armazón de los que se usan en los mayos y en las danzas, y que ritualmente representan a los árboles como parte de la fertilidad primaveral. También podemos ver unos cuantos en las puertas de la Catedral ovetense, hechas por José Bernardo de la Meana en el año 1746. Todo un mundo mágico antiguo que anda todavía entre nosotros.



