Mi abuela Syra era una abuela sin edad. Su partida de nacimiento se perdió en la Guerra Civil y esto lo aprovechó ella para quitarse algún año cuando volvió a arreglar sus documentos. No se me olvida cuando le pregunté cuántos años tenía y nos castigó a mí y a mi primo. Preguntar eso era de muy mala educación.
Nacida en Bo (Ayer), era hija de un minero que murió por una explosión de grisú, y de los tres hermanos le tocó a ella ir al Orfanato Minero de Uviéu y allí se crió. Cuando tenía 9 años hubo un tiroteo en el orfanato y ella, con la curiosidad y la inocencia de una cría, fue a asomarse a una ventana para ver qué pasaba y le atravesó el hombro una bala. Sangraba tantísimo que quedó inconsciente y las demás crías la dieron por muerta y allí la dejaron envuelta en una manta. Pero al pasar un rato, un soldado se dio cuenta de que seguía viva y la llevaron al hospital, donde la salvaron. Aquello pienso que era una señal de las inmensas ganas de vivir que tenía, y que bien demostró después.

Antes de casarse y afincarse en Les Arriondes vivía en Uviéu, donde trabajaba como secretaria de la Jefatura Provincial de Minas. Por aquel entonces iba con el Real Uviéu a todos los partidos; siempre le gustó correr mucho. Después de criar a cinco hijos fueron frecuentes las excursiones por el monte con mi abuelo Alberto, las escapadas con la coral, y con los demás conjuntos en los que estaba metida. Fe de esto lo dan las fotos, que hay como para empapelar toda Asturies, porque ella desde bien joven iba a todos lados con la máquina de fotos y dejaba constancia de todas sus andanzas y de la gente que la rodeaba. ¡Y lo bien que posaba! A presumida era difícil ganarla.
En el año 2010 le dieron el Premiu Fayuela de Les Arriondes por «dedicar una vida a los demás», reconociendo su labor en la vida social y cultural del concejo: fue una de las fundadoras de la Coral Cima de Parres, pionera en el asociacionismo de amas de casa, presidenta de la asociación de donantes de sangre y ayudaba también en la iglesia. Una cabecita inquieta y con ganas siempre de aprender y de ver más.
Echo de menos sus historias (tuvo una memoria asombrosa hasta el último día), su risa y buen humor y hasta el colacao con azúcar que me preparaba la mañana de Les Piragües, que aunque me repugnaba tan dulce, me sentaba lo bien que sienta todo lo que te da el cariño de una abuela.
- Concejo
- Aller · Oviedo · Parres
- Sección
- Curiosidades
- Fecha


