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Reportaje Actualidad

Un día en casa de Andrés Solar

Un recorrido por la casa natal y la vida del escritor gijonés Andrés Solar, del que se cumplen 36 años de su muerte, con el testimonio de su hermana Lali.

Un recorrido por los lugares y la vida del escritor gijonés del que se cumplen 36 años de su trágica muerte en un accidente de tráfico

El 27 de diciembre de 2004 el periodista Inaciu Galán publicaba un especial por escrito de su programa Asina foi… El Surdimientu dedicado a la figura de Andrés Solar. Se cumplían entonces veinte años de la muerte del escritor de Deva. Hoy, y con el fin de hacer un nuevo homenaje a la figura del escritor gijonés Andrés Solar, y coincidiendo con los 36 años de su muerte, recuperamos el reportaje en el que Inaciu Galán cuenta en primera persona la visita a la casa natal del autor donde pudo adentrarse, gracias a la generosidad de su familia, en los espacios de su vida.

27/12/2004
‘Andresín no está con nosotros, pero como lo recuerdan tanto, parece que sigue aquí’

A lo largo de los últimos meses pasaron por ASINA FOI… EL SURDIMIENTU personajes de todos los ámbitos de este movimiento de recuperación y creación. Pero todos ellos acabaron hablando de Andrés Solar. Tanto los que lo conocían como los que no, quizás influidos por un año de recuerdos a raudales sobre la figura de Andrés, nombraban a Andrés como una de sus mayores influencias. No podíamos, desde nuestro programa, olvidar la figura de este hombre y aunque por desgracia no podemos entrevistarlo, decidimos acercarnos a lo que fue su mundo para escarbar un poquito más en su vida y descubrir alguna cosa nueva.

La llegada a Deva

Unos días antes del vigésimo aniversario de Andrés Solar, llegué a la casa de Andrés Solar en Deva (Xixón) en uno de los días más lluviosos del año y con un cielo demasiado oscuro para la temprana hora de la tarde que era. Allí, ya en el calor del hogar, me esperaban Lali Solar, la hermana de Andresín de Deva, y su marido, Jesús. Con una sonrisa amable y unas palabras de agradecimiento por la visita entramos en una salita de la planta baja.

Después de darles las gracias por la oportunidad que me daban de visitar la casa de Andrés y por contarme de primera mano su vida, empezamos la charla en torno a Andrés acompañada de unos álbumes que Jesús tenía preparados para enseñarme fotos y documentos, en algún caso aún inéditos.

Uno de los cuentos de Andrés Solar escritos en hojas cortadas de sacos de pienso

Los manuscritos

Documento inédito de Andrés Solar conservado por su familia

Mientras me enseñaban algunos de los manuscritos, ya expuestos el año pasado, Lali comentaba «Andrés no sé de dónde sacaba el tiempo; él hacía las labores de la casería y después se encerraba allí arriba y escribía, primero a mano y después con una máquina de escribir que le regaló Carlos Rubiera cuando este compró una nueva para él». Pero una de las cosas que esperaba eran unos documentos que habían permanecido guardados desde que murió y que ya me habían comentado por teléfono; iba a ser el primero, ajeno a la familia, en verlos: «Mira, estos son los famosos cuentos escritos en sacos de pienso, que le corregía Carlos Rubiera», me explicó Lali.

Otro de los cuentos de Andrés Solar escritos en sacos de pienso

Después sacan unos documentos de la funda transparente de plástico y comentan: «Aquí hay cosas todavía sin publicar, que aparecieron después de la exposición del año pasado, estaban entre periódicos. Tendré que decírselo a Ramón d’Andrés para que lo venga a ver», añade Lali.

Entre risas Lali, con la naturalidad con la que una hermana habla de su hermano, dice: «Yo la letra de Andrés no la entiendo, no me gusta, es muy retorcida (risas)».

Cartas y publicaciones de Conceyu Bable entre los papeles de Andrés Solar

Entre los papeles de Andrés hay muchas cartas y publicaciones de Conceyu Bable, de la ALLA, postales de amigos, una de las primeras nóminas de la historia por ser profesor de asturiano en la Universidad Popular de Xixón, etc. Nos paramos especialmente para ver el recordatorio de su primera comunión, que es la primera vez que puede verse, pues también apareció después de la exposición-homenaje.

Recordatorio de la primera comunión de Andrés Solar

Su hogar

El cuarto de Andrés Solar en la casa familiar de Deva

Estar en casa de Andrés e ir visitando cada cuarto te hace comprender su literatura, sus ideas, su forma de ver el mundo… Algunas de las salas habían sido transformadas desde entonces, pero otras aún conservan la imagen que Andresín tuvo de ellas. «Aún es como si fuera a aparecer escaleras abajo desde el segundo piso, donde muchas veces escribía», dijo Lali en un momento de la entrevista.

El cuarto de Andrés sigue prácticamente igual, solo que ahora un diploma de un concurso ganado por Solar cuelga de la pared. Pero toda la casa, recuerdos de Andrés, muestran la importancia que el recuerdo de Andrés aún tiene para su familia.

Lali Solar junto al retrato de su hermano hecho por Lluis Antón González

Entre otras cosas podemos ver el ya famoso retrato de Andrés, hecho por Lluis Antón González y utilizado para la imagen de su Selmana de les Lletres, este año pasado.

Su personalidad

La personalidad de Andrés fue comentada a lo largo de este año por aquellos que lo conocían. Era un hombre callado; muchos dicen que muy dominado por sus padres. Pero ¿qué piensan los que vivían con él? ‘Andresín era muy callado -nos cuenta Jesús-, cuando yo vine a vivir aquí casi no lo conocía, después fui conociéndolo más, pero con todo era muy reservado’.

Foto de carné de Andrés Solar
Lali me enseña una foto de carné de Andrés.

Para conocer la forma de ser de Andrés Solar no hay nadie mejor que su propia hermana. A Andrés no le gustaba presumir de lo que hacía, ni de los premios que ganaba. Lali recuerda una anécdota que lo demuestra: ‘Me acuerdo cuando un día se marchó de casa y no nos dijo adónde. Si no es porque lo vemos en Panorama Regional recibiendo un premio en Uviéu, estoy segura de que no nos dice nada’.

Fotografía de Andrés Solar conservada por la familia

Jesús se acordó también de otra anécdota sobre Andrés, en su boda con Lali: ‘En nuestra boda, la sentamos al lado de una tía mía que había sido monja y no habló ni pizca con ella en toda la comida.

Imagen inédita de Andrés Solar

Al acabar la boda, mi tía me dijo que no sabía cómo sonaba su voz, que parecía de piedra. No supe qué decirle, Andresín era así’. Jesús nos muestra una foto inédita que ilustra ese momento.

Imagen inédita de Andrés Solar en la boda de su hermana Lali

Sin embargo Andrés, que era tan retraído para unas cosas, tenía otros comportamientos que dejaban ver que en lo que atañe a sus orígenes asturianos y rurales no tenía ningún complejo ni vergüenza: ‘Andrés siempre iba en madreñas. Me acuerdo de un día que se puso malo y fuimos con él al ambulatorio de la Puerta la Villa, en Xixón. Iba por aquel pasillo en madreñas y todo el mundo se quedaba asombrado. Incluso en el accidente, que le costó la vida, aparecieron las madreñas por ahí. No sé qué fue de ellas, pero me gustaría tenerlas. Es un recuerdo precioso’.

La guitarra que tocaba Andrés Solar
La que fue su guitarra.

Andrés Solar escribió, dio clases de lengua asturiana, formó parte de un grupo para niños, etc. Pero además tenía alguna afición que su corta vida no le permitió llevar adelante del todo. Mientras Jesús nos enseña una libreta de pentagramas de Andrés con solo unas pocas hojas escritas, Lali nos cuenta: ‘Andrés tocaba la guitarra, esa que está ahí. Y también la gaita. Aunque no llegó a hacerlo muy bien, quizás de vivir más llegara a tocar algo más’. Mientras seguimos hablando, vamos a la cocina de la casa y Lali prepara un café con el sabor de la leche pura, propia de las vacas de aquella casería. Vacas que Andrés cuidaba muchas veces y que más tarde pudimos ver.

Lali Solar en la cuadra de la casería familiar
Lali en la cuadra en la que cuidaba las vacas Andrés Solar.

La charla siguió ahora por otros lugares. Y es que hubo algo, externo a aquella casa, que hizo que Andrés empezara a preocuparse por la lengua y la cultura asturianas, la política, etc.: conocer a Carlos Rubiera. Sobre Andrés, opina este al final de este reportaje. Pero, cómo sentó en casa de Andrés la entrada en esto del asturianismo.

Fotografía de grupo de la escuela a la que iba Andrés Solar
El grupo de la escuela de Andrés Solar.

‘Nuestro padre a veces lo reñía por meterse en las cosas del bable -cuenta Lali-. No entendía, aunque era hablante de asturiano, la utilidad de hacer aquello’. La relación de Andrés con la Iglesia era muy negativa. Se negaba a entrar en la iglesia, incluso en actos familiares importantes, como la comunión de su sobrino y ahijado, Inacio.

Andrés Solar en la comunión de su sobrino y ahijado Inacio

Al marcharme y despedirme de Lali, echo un vistazo al paisaje nocturno de Deva y recuerdo las palabras de Helena Trejo, que aunque como yo no conoció a Andresín, siente algo al recorrer Deva: «Siempre que estoy por Deva parece que siento la presencia del Andresín al que tantas veces leo. Es un lugar especial, casi mágico. Tiene un brillo de lucha».

Así hablaron de Andrés Solar en ASINA FOI… EL SURDIMIENTU

Ramón d’Andrés: Andrés y yo éramos grandes amigos. Con el trabajo de campo de la parroquia de Deva en el verano de 1984 me ayudó mucho él y su familia.

Helena Trejo: La muerte de Andrés Solar en el 84 fue el acontecimiento más importante del Surdimientu. El sabor fue muy amargo para la comunidad hablante asturiana en general. Yo no lo conocí, conozco sus poemas, que hacen estremecer, es como si corriera un aroma de lucha y de pelea, a la vez poética para todos nosotros, está diciéndonos ‘yo estoy aquí pero seguid adelante, seguid…’ una sensación muy fuerte.

Carlos Rubiera: De Andrés Solar lo recuerdo todo. Andrés Solar contactó con el asturianismo a través de mí. Apareció un día por la mañana y en bicicleta en el chigre de mis padres y venía con la intención de contratarme para la fiesta de Deva. A partir de ahí empezó una relación en la que fuimos muy, muy amigos. Al principio yo fui su maestro, realmente le enseñé a escribir, a poner comas, puntos, a separar las ideas, etc. Le corregí los primeros cuentos; llegó un momento en que sabía escribir mejor que yo y le dije: ‘¡Andrés, no me traigas más, que echo mucho tiempo!’ (risas). El primer cuento me lo trajo en hojas cortadas de sacos de pienso, era Toni, y se lo pasé yo a máquina; consiguió un premio con él. Nos veíamos muy a menudo y trabajábamos mucho juntos. Después cada uno tuvo la vida más independiente, él siguió escribiendo y llegó a escribir muy bien, tiene algunos cuentos extraordinariamente buenos y estaba en el camino de la novela, pero tuvo mala suerte, un accidente de tráfico que no solo le segó la vida a él, sino al gran escritor futuro que llevaba dentro, acabó con todo.

Un año de homenaje

Retrato de Andrés Solar

El año 2004 fue para el asturianismo el año de Andrés Solar. Un año lleno de homenajes, recuerdos y publicaciones sobre él. Lali Solar recuerda este año con mucho cariño y reconoce que: «Sabía que lo querían. Pero no tanto. Cuando la Selmana de les Lletres, pensé ¡madre mía, es imposible!».

Otro retrato de Andrés Solar

Desde aquí, y ahora que se celebran, un año más, los Premios Andrés Solar, queremos reconocer la figura de Andrés y la aportación que a través de su literatura nos dejó. Andrés Solar fue una voz del Surdimientu, pero sigue siendo mucho más que eso. Un faro que alumbra nuestro camino, una fuerza que nos da esperanza

Publicación por los 30 años de Conceyu Bable

Gracias a Lali Solar, Jesús Rodríguez e Inacio R. Solar.
Texto y fotos: Inaciu Galán y González.

Lali Solar dedica un libro de su hermano Andrés