Avilés es la tercera capital en población de Asturias, justo detrás de Xixón y Uviéu. Y es que Avilés tiene una localización más que privilegiada: justo entre las dos grandes ciudades de Asturias y comunicada con todo el país a través de una amplia red de autovías. Una amplia población como la que tiene Avilés solo puede traducirse en una amplia variedad de negocios que dibujan las calles de esta hermosa ciudad. Son estos datos los que hacen que el comercio y la hostelería de la villa avilesina sean uno de los motores más importantes de la economía asturiana.

No cabe ninguna duda de que si hay una calle que representa todo esto, esa es la calle La Cámara, la calle principal de Avilés. Esta calle marca los límites de la antigua zona dentro de la muralla de la ciudad y debe su nombre a una antigua fuente medieval, se convirtió desde el siglo XIX en el eje comercial de la ciudad de Avilés. Es una calle de unos 130 metros de longitud que cuenta con una gran cantidad de locales de comercio, hostelería y ocio. Negocios por desgracia afectados por la crisis sanitaria que estamos sufriendo actualmente, pero que consiguen resistir gracias a su fuerza, lucha y ganas de renovarse y adaptarse a lo que estos tiempos exigen. Como curiosidad, solo en esta calle podemos encontrar seis ópticas y seis perfumerías. ¡No hay duda de que Avilés aviva todos los sentidos!

Y es que pocos lugares hay más urbanos que Avilés en Asturias. No en vano, es ahí donde podemos encontrar el Museo de la Historia Urbana, un museo que explica la evolución de la ciudad de Avilés y su desarrollo en los últimos siglos. Un museo que está situado en la calle La Ferrería, una calle que es, por sí misma, un paseo por el tiempo. Ahí, el comercio empezó a dar los primeros pasos de la villa avilesina en esta calle que fue la más transitada en tiempos en los que las murallas limitaban la ciudad. Un mercado medieval que solía recoger la hermosa recreación de los mercados medievales durante el verano. En Avilés lo del comercio viene de muy lejos.

Además, estamos hablando de una ciudad que cuenta con un privilegio con el que cuentan pocas en el mundo: tener enamorado al prestigioso director de cine Woody Allen, cualidad que comparten con unas pocas ciudades europeas más (entre las que también está la capital asturiana). Avilés se asomó brevemente en la película Vicky, Cristina, Barcelona en el año 2008. Y fue la plaza del Carbayu (además de una hermosa escena en el faro de Avilés) la que tuvo una agradable aparición en la película del director estadounidense. Otra calle muy adecuada para mostrar cómo el comercio, y sobre todo, la hostelería es un pilar muy importante para Avilés. Una plaza con gran cantidad de restaurantes y sitios donde poder disfrutar de algunos de los platos más representativos de la gastronomía asturiana, como la fabada, el pote y el cachopo. Tampoco faltan en las cartas, claro, los pescados y mariscos, muchas veces directos del puerto a los platos de los restaurantes.

Procedencia Este artículo se publicó en la revista ViaxAst 12 (página 8).
Concejo
Avilés
Sección
Escapadas
Fecha