La compota de manzana es un plato muy especial y sencillo de preparar, sin duda un plato clásico de nuestra gastronomía por lo barato del producto. Es un postre que, más allá de estar muy bueno, puede comerse como acompañamiento de muchos otros platos o como merienda sana para los más pequeños de la casa.
Ingredientes
– 1 kg de manzanas (a ser posible de variedades autóctonas asturianas)
– 100 g de azúcar blanco (puede sustituirse por panela o miel)
– 1 ramita de canela
– La piel de un limón
– Un vaso pequeño de agua
Preparación
En primer lugar, pela las manzanas, quítales el corazón y córtalas en trocitos pequeños. Ponlas en una cazuela junto con el azúcar, la ramita de canela, la piel de limón y el vaso de agua. Tapa la cazuela y deja cocer a fuego medio-bajo durante unos 30-40 minutos, removiendo de vez en cuando para que no se pegue.
Cuando las manzanas estén bien blanditas y se deshagan con facilidad, retira la ramita de canela y la piel de limón. Pasa todo por la batidora si quieres una textura más fina, o déjalo con trocitos si te gustan más los tropezones. Deja enfriar y guárdalo en la nevera.
Consejos
La compota de manzana puede tomarse en frío, recién hecha, o caliente acompañada de un yogur o unas galletas. Es un postre ideal para los meses de otoño, cuando las manzanas están en su mejor momento. Además, es una forma perfecta de aprovechar las manzanas que se van poniendo malas en la frutera.


