La Navidad en Asturias está llena de tradiciones propias que, aunque algunas estuvieron a punto de perderse, actualmente se están recuperando con más fuerza que nunca. Aquí recogemos cuatro de las más destacadas que forman parte del patrimonio inmaterial asturiano.
El Nataliegu
Es esta una tradición que se da en muchos otros territorios europeos, con distintos nombres y variaciones. En Asturias tenemos testimonio de personas que aún hoy viven en concejos como Caso, Grado o Laviana, que recuerdan cómo en el día de Nochebuena se solía echar al fuego un tronco, por lo general de roble, sobre el resto del tronco quemado del año anterior que se guardaba. Al día siguiente, con el fuego ya apagado, se recogía parte de sus cenizas y se guardaban para el año siguiente, cuando volvía a hacerse el mismo ritual. Este fuego traía fertilidad a la casa y al ganado, y defendía a la familia ante el mal. Actualmente se está recuperando en las casas, con el fuego de verdad o sustituyendo este por adornos de luz eléctrica alrededor del tronco.
El Príncipe Aliatar
Ibrahim Aliatar era un noble guerrero del reino nazarí de Granada que llegó a ser caudillo de estos territorios. El valor que este hombre tenía en la batalla fue recompensado por el rey del momento, Boabdil, e hizo que se casara con su hija, Morayma, de la que llevaba mucho tiempo enamorado. Este hecho hizo que se convirtiera en el Príncipe Aliatar, nombre por el que actualmente es reconocido. Muerto en el campo de batalla, en la guerra de Loja, este guerrero se recuerda en la historia nazarí con gran cariño, tanto por sus hazañas como por su buena relación con el rey Boabdil, convirtiéndose en un héroe local. Su trabajo como mensajero del reino era motivo suficiente para convertirlo en el personaje perfecto para hacer de emisario que recogiera las cartas de los niños y las trasladara a los Reyes Magos. Aunque su principal ámbito de aparición es, lógicamente, en las zonas andalusíes como Granada o Loja, en Asturias también tiene un papel muy importante en las cabalgatas.
El Anguleru
Este personaje pasa todo el año en alta mar, como su nombre indica, pescando angula y regresa a tierra en la víspera del Día de Navidad para traernos nuestros regalos (siempre que nos hayamos portado bien todo el año). La figura del Anguleru nace de un cuento popular de Navidad en el año 2008 y es una propuesta de la Asociación Cultural Garabuxada de L’Arena para tener una perspectiva asturiana en estas fechas. Además de la figura del Anguleru, también surgió el personaje de Lolina la Rulera, que ayuda al Anguleru para que todo esté listo para su desembarco. Los dos recorren Asturias en Nochebuena guiados por la llume, que es el fuego mágico de quemar el tronco. Estas nuevas tradiciones, como otras que se empiezan a recuperar, son ideales para mantener la cultura asturiana en futuras generaciones sin perder el espíritu navideño que tanto gusta a los niños.
El Ramu Nadal
El Ramu Nadal es uno de los adornos navideños asturianos más antiguos, con un origen muy lejano, documentado desde antes de la llegada del cristianismo, y equivalente al árbol de Navidad que se suele poner en las casas en los meses de diciembre y enero. Este objeto está formado por una estructura de madera triangular en la que se ubican 12 velas (simbolizando los meses del año). Además, de esta estructura también se cuelgan ofrendas, como rosquillas o frutas, y varios elementos ornamentales, como bordados o hilos de lana, entre otros. Esta tradición, antaño muy extendida por Asturias y León principalmente, fue perdiendo fuerza con el paso del tiempo por ser un elemento pagano, aunque después la iglesia acabase asimilándola, al ver que no se eliminaba a pesar de sus esfuerzos por prohibirla. Actualmente, el uso de este adorno en las fechas navideñas va cobrando mayor presencia, por lo que podemos ver cómo esta tradición, casi desaparecida, se está recuperando y extendiendo a zonas donde no era muy común encontrar este tipo de actividades.


