Nos encontramos en el punto más septentrional de Asturias. Más al norte imposible. Hablamos del Cabu Penes, situado en el concejo de Gozón, que tiene por capital la preciosa villa marinera de Lluanco, antiguo puerto ballenero. Desde el vértigo y el abismo que provoca uno de los cabos más impresionantes de la geografía de toda la península, nos asomamos al Cantábrico a más de 100 metros sobre el nivel del mar y donde este se expresa con toda su rabia, dejando una espuma blanca, brillante y viva. Aquí podemos sentarnos a imaginar mientras las gaviotas nos sobrevuelan y disfrutar de las impresionantes dimensiones del cabo y la belleza de este espacio que alberga una fauna y flora única.
Desde 2014 el Cabu Penes pertenece a la Red Europea Natura 2000. Se trata de un espacio protegido, paraje de una exquisita belleza, salvaje y natural. Hogar de aves marinas pero también de cetáceos, así como de una vegetación donde destaca el brezo. Podemos aventurarnos en la búsqueda de otros acantilados y playas destacadas como la playa de Xago, Bañugues o el castro de La Herbosa, la segunda isla más grande en la costa asturiana. Desde lo alto de La Gaviera (94 metros), el pico más septentrional de todo el cabo, podemos ver varios cabos más.
Acompaña al cabo el Faro de Penes, el más importante y de mayor alcance de la costa asturiana. Antes de 1852 se señalizaba con fuego, quemando troncos de leña en una pantalla de piedras que alumbraba la noche e indicaba el regreso a casa después de la faena en el mar. Desde 1852 alumbra a los marineros norteños siendo su guía. Su haz de luz alcanza desde las 18 hasta las 41 millas dependiendo de la meteorología. Retroceder en el tiempo e imaginar una señalización tan básica nos hace vislumbrar una navegación realmente adversa y difícil en prácticamente todas las condiciones. Los marineros al ver de lejos este faro que ya nos sobrecoge completamente a nosotros, se aliviaban al estar a salvo en su barco rumbo hacia puerto. Allí se sitúa ahora el Centro de Interpretación Marina del Cabu Penes.


