La calle La Ferrería, llena de soportales, es una de las calles con más restos del Avilés medieval. La vía fue en su día la principal entre las que discurrían dentro de las murallas de la villa. Calles tranquilas, plazas, iglesias y fachadas singulares conforman un casco histórico propio de la época medieval. Como la soportalada calle Galiana, con 252 metros de paseo cubierto y un encantador estilo que nos traslada a tiempos pasados. A pesar del paso de los años y del derribo de la muralla que guardaba la villa en el siglo XIX, Avilés conserva uno de los cascos históricos más importantes de Asturias. Un paseo por el corazón de la villa basta para apreciar importantes muestras del pasado. Un conjunto único que fue declarado Conjunto Histórico Artístico.

Este viaje al pasado comienza en la Plaza del Parche, centro neurálgico de la villa desde hace siglos y testigo de buena parte de su historia. El Ayuntamiento de Avilés, el primer edificio noble levantado fuera de la ciudad amurallada, allá por el siglo XVII, preside este espacio de estética renacentista que deja al visitante tomar el camino que mejor le convenga. Junto a él, se sitúa el Palacio del Marqués de La Ferrera, actualmente reconvertido en hotel y uno de los mejores ejemplos de la herencia barroca de la ciudad. Fue levantado entre los siglos XVII y XVIII en el extremo de la plaza que daba salida hacia Grau por Galiana. El edificio, de gran sobriedad, destaca por su torre en escuadra, una de las más originales de la arquitectura civil asturiana. La fuente de los caños de San Francisco separa el palacio de la iglesia de San Nicolás de Bari, el antiguo convento que la comunidad franciscana edificó al llegar a Avilés en el siglo XIII. Aunque sufrió numerosas transformaciones a lo largo del tiempo, todavía conserva el pórtico de la fachada norte, transición arquitectónica del románico al gótico.

La casa de García Pumarino, un indiano que hizo fortuna en Perú, replica la estética del edificio consistorial, con siete arcos hacia la calle y ventana sobre cada uno de ellos. Pero si hay un edificio que simboliza el barroco asturiano ese es el palacio de Campusagrau. Es un conjunto que discurría en paralelo a la antigua muralla y aúna vistosidad y elegancia arquitectónica. La fachada sur, atribuida a los arquitectos avilesinos Menéndez Camina, consta de dos torres laterales simétricas, ambas blasonadas, y un cuerpo central rectangular presidido por el monumental escudo de Bernaldo de Quirós, marqués de Campusagrau. Muy cerca de él, se sitúa el palacio de Valdecarzana, que data del siglo XIV. Se trata del edificio civil más antiguo de Avilés. Es, asimismo, la mejor representación de la arquitectura gótica de la ciudad y en el que destacan las ventanas geminadas de la primera planta. El arte neogótico también está presente en algunos detalles del palacio de Maqua, levantado entre los siglos XIX y XX.

La naturaleza también es protagonista en el conjunto que conforma el casco histórico avilesino. El parque de Ferrera, el pulmón del centro de la ciudad, combina el parque de estilo inglés y el jardín francés en sus 81.000 metros cuadrados de prados, estanques y árboles centenarios. Muy cerca de él, la plaza del Carbayedo, antiguamente una zona de monte, es hoy zona de establecimientos gastronómicos y esparcimiento familiar, por el día, y ambiente juvenil en la noche. No obstante, todavía conserva restos de la antigua identidad agrícola. Un hórreo, símbolo de la arquitectura rural asturiana, preside la plaza, en cuya parte alta se encuentra la capilla de Jesús de Galiana.

Procedencia Este artículo se publicó en la revista ViaxAst 11 (página 18).
Concejo
Avilés
Sección
Historia
Fecha