La emigración, que en el pasado marcó la vida de muchos asturianos que buscaban una salida a la escasez de recursos que padecían, se ha convertido hoy en un encuentro festivo al que Parres y su entorno no son ajenos.
La situación de desequilibrio y escasez que se vivía en Asturias derivada del antiguo régimen fue lo que hizo que se pusiera tierra de por medio en busca de un futuro mejor para toda la familia. A esto se sumaba también que desde 1835 el servicio militar era obligatorio y muchos jóvenes preferían emigrar.
Actualmente no existe en Parres ninguna familia que no tenga entre sus ancestros emigrantes a América. Una prueba de ello la aportan los Libros de Quintas que recogen la elevada cantidad de hombres que al llegar el momento del reclutamiento militar ya estaban al otro lado del océano.
Esta herencia indiana dejó huella en la arquitectura del concejo, con numerosas casas de indianos que hoy forman parte del paisaje urbano y rural de Parres.


