La cuatreada es la modalidad de bolos asturianos más extendida en Asturias. Tuvo su primera Federación Asturiana en el año 1933, siendo su primer presidente Emilio Zapico. Entonces se celebraban en Asturias competiciones de Quintetos. Con la Guerra Civil el deporte prácticamente desapareció, y no fue hasta 1962 cuando los bolos contaron con su propia Federación. Durante este tiempo las peñas bolísticas se regían por sí mismas, participando en las competiciones y concursos patrocinados sobre todo por las casas comerciales y por la antigua asociación cultural Educación y Descanso.

Este organismo impulsó, desde 1940, varios importantes campeonatos de parejas, de empresas y de Quintetos. En 1962 se formó la Regional Asturiana, integrada en la Federación Española de Bolos y en el Consejo Superior de Deportes, organismo que rige en la actualidad este deporte.

Todos los años, en los diferentes pueblos de Asturias y generalmente durante las fiestas patronales, suelen organizarse concursos y competiciones, destacando los torneos que se hacen en la FIDMA, el Memorial «Raúl» en la localidad de Los Barreros o el Memorial «Mier» en la localidad de Turón. Durante muchos años, una de las competiciones más importantes fue la de San Mateo, en Oviedo, que se jugaba en el Campo San Francisco.

El jugador que más años figuró como vencedor, y uno de los más destacados de su tiempo, fue Poloncio I, miembro de la Bolera «El Marotu», de Olloniego. Poloncio I estableció todo un récord de bolos haciendo una tirada de ciento doce bolos con siete bolas. Otro jugador destacado fue Cajetilla, quizás el mejor de todos los tiempos, que falleció en 1940. Actualmente encontramos figuras destacadas de este deporte, como Pruneda o Bernardo. No podemos cerrar este reportaje sin hacer mención al que probablemente fue el más regular, el gijonés Manolo Magdalena.

Los bolos asturianos son un deporte tan nuestro que sería una tragedia perderlos. Hay que tener en cuenta que detrás de cada torneo hay muchas personas que trabajan de forma desinteresada: lo preparan todo, animan a la juventud a participar y dinamizan las competiciones, aunque sus rostros no sean visibles para el público. Esas personas son los verdaderos tesoros de este deporte.

Procedencia Este artículo se publicó en la revista ViaxAst 1 (página 20).