Asturias es un paraíso de naturaleza, pero también de minerales. El carbón fue uno de los principales pilares en los que se sostuvo la economía de la comunidad durante los siglos XIX y XX. Sin embargo, la riqueza extraída de las entrañas de los montes asturianos no siempre fue suficiente para cubrir las necesidades de la población. El hambre estaba a la orden del día y muchos asturianos decidieron hacer las maletas en busca de un futuro mejor. Muchos de ellos regresaron convertidos en indianos. Este apelativo es la denominación coloquial con la que todavía hoy se sigue conociendo a los emigrantes asturianos que regresaron de América tras hacer fortuna. A su regreso, levantaron las ya conocidas casonas indianas, auténticos palacios que salpican la geografía asturiana y que tienen su máximo exponente en la marina oriental asturiana.

Ribeseya es un buen ejemplo de ello. En su capital se sitúa el barrio residencial de El Arenal, una zona residencial nueva impulsada por la Marquesa de Argüelles y diseñada por Darío de Regoyos Molenillo a principios del siglo XX. Un ensanche de la villa formado por decenas de construcciones alineadas a lo largo del paseo marítimo y donde destacan las casonas de estilo colonial y vistoso, descomunalmente adornadas. Aquí se encuentra Villa Rosario, un centenario palacete reconvertido actualmente en hotel y en el que se halla una hermosa escalera tallada en madera maciza de cerezo. Unos años antes se levantó, también en esta zona, el chalé de los Marqueses de Argüelles. Fue la primera construcción de estas características de la zona. Llama la atención por su destacada torre esquinera adornada con motivos florales y en la que luce el escudo de los Bernaldo de Quirós.

Las casas de indianos son las auténticas protagonistas en el paseo marítimo y conforman uno de los conjuntos arquitectónicos más hermosos de Asturias. Buena parte de su historia se cuenta en el Museo del Territorio. El equipamiento, que recorre a través de maquetas, fotografías y documentos la historia de Ribeseya desde sus orígenes hasta los años 30 del siglo pasado, recoge la transformación de la villa, con especial énfasis en la ciudad-jardín desarrollada en el antiguo arenal de Santa Marina. La elección del edificio que acoge este espacio no es casual. Se trata de una antigua escuela de origen indiano centrada ahora en dar a conocer la complejidad y riqueza patrimonial del concejo de Ribeseya. Un viaje al pasado en el que repasar de un vistazo la historia de un concejo pionero en el turismo.

Procedencia Este artículo se publicó en la revista ViaxAst 11 (página 6).
Concejo
Ribadesella
Sección
Historia
Fecha