Ruta a Bandujo
Distancia: 10 km aproximadamente (ida y vuelta)
Desnivel: 300 metros
Duración: 4 h (ida y vuelta)
Lugar: Proaza
Dificultad: fácil
Recomendaciones: intentar evitar épocas de lluvias, ya que la piedra del camino es resbaladiza. No es sendero homologado.
En los Valles del Oso, en el concejo de Proaza, encontramos la aldea de Bandujo, considerada el pueblo medieval mejor conservado de Asturias. Está claro que en parte debido a su inaccesibilidad, ya que hasta la década de 1980 no existía carretera, por lo que la única vía de comunicación era esta calzada medieval que hoy vamos a recorrer.
Para empezar la ruta tenemos que dirigirnos en dirección Trubia, por la AS-228 atravesamos Proaza y al llegar al cruce de Caranga Bajo giramos a la derecha siguiendo por la AS-228 alrededor de 1,5 kilómetros. Un poquito más adelante y junto a una señal indicadora del Puerto Ventana y San Martín de Teverga, alrededor del kilómetro 21, podemos dejar el coche.
A pocos metros, frente a la marquesina de la parada del autobús, atravesamos el río Teverga por un puente de hormigón, accediendo a la senda del Oso. Giramos a la derecha como si volviéramos para Caranga y en apenas 40 metros encontramos un cartel que pone «Banduxu, camino medieval»; este es el punto de inicio de nuestra ruta.
El regato Valmauru nos acompañará buena parte del camino, y muy pronto vamos a llegar a la Foz, que comparte nombre con el regato, y ahí es donde vamos a empezar a disfrutar de la caprichosa orografía que talló el río.
A lo largo del sendero vamos a encontrar hasta seis puentes. Tras el segundo podemos ver cómo el camino se hace cada vez más pendiente y empezaremos a dejar atrás las preciosas cascadas que salpican la foz, mientras vemos cómo el valle empieza a abrirse. Este es el punto perfecto para fijarnos en la cantidad de especies que tenemos presentes en esta zona: bonitos ejemplos de robles y castaños que rodean los caminos y sendas, pero también otros como el avellano, el olmo o la borrachinal, que aunque es planta típica mediterránea, en estos valles del Oso de naturaleza silícea encuentra un microclima muy favorable para su desarrollo.
Mientras subimos por el camino empedrado resulta increíble pensar que hasta hace poco más de veinte años, los vecinos todavía utilizaban este sendero para llevar al ganado a las ferias cercanas de Proaza o Teverga.
Ya en la parte más abierta del valle, donde la senda se retuerce una y otra vez en forma de zigzag, podemos ver Bandujo a lo lejos. Existen muchos retratos y fotos de esta aldea, sobre todo a consecuencia de la promoción turística, pero ninguna de ellas es comparable a la imagen que uno tiene cuando sube por el camino medieval.
Un poco más adelante nos recibe el primer barrio del pueblo, La Molina, con unas bonitas vistas de la Sierra Marabiu al fondo. Pero el premio a nuestro esfuerzo es poder callejear por los barrios que forman esta aldea: La Molina, El Palaciu, Entelailesia, La Reguera, El Campal y El Toral.
Empezamos el camino de vuelta, ahora con la imagen frente a nuestros ojos de la Sierra del Aramo, donde podemos ver al fondo la antena del Pico Gamoniteiru.
No hay que olvidar que este pueblo fue la primera capital del concejo de Proaza. Además, existen documentos de los siglos VIII y IX que constatan su importancia reconociéndola como villa o lugar vinculado a la sociedad feudal. De su valor y señorío nace el famoso refrán:
«En Bandujo canta el búho, en Traspiena la raposa, y bajando para Caranga la miseria puñetera»


