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Reportaje Historia

Santa María del Naranco desvela misterios nuevos

Las obras de conservación del monumento prerrománico de Santa María del Naranco llevaron al hallazgo de una losa que podría pertenecer al sarcófago del rey Ramiro I de Asturias. Los arqueólogos apuntan a que el templo se construyó para albergar la tumba del monarca asturiano, lo que cambiaría por completo la historia oficial de los monumentos del Naranco.

Ramiro I de Asturias fue rey entre los años 842 y 850. Era hijo del rey Bermudo I de Asturias y de la reina Uzenda Nunilona, así como nieto de Fruela de Cantabria y bisnieto de Pedro de Cantabria. Ramiro I sube al trono con la muerte de Alfonso II «El Casto» en el año 842. Según la Crónica Najerense, Ramiro estaba en Bardulias para contraer matrimonio cuando lo escogieron sucesor de la corona. Un conde próximo a la corte, de nombre Nepociano, cuñado del rey fallecido, aprovechó la ausencia del futuro monarca para subir al trono de forma ilegítima.

El descubrimiento

El rey Ramiro I fundó en el monte Naranco un conjunto de construcciones palaciegas y religiosas que se ven reflejadas en las Crónicas de Alfonso III. Las actuales obras de conservación del monumento prerrománico llevaron al hallazgo de una losa que podría pertenecer al sarcófago del monarca asturiano.

Las primeras conclusiones de la investigación de los técnicos del Museo Arqueológico de Asturias apuntan a que el monumento prerrománico se construyó para albergar la tumba del monarca asturiano. Las obras impulsadas por Cultura comenzaron para solucionar filtraciones de agua en el edificio en la fachada norte, donde precisamente se encuentra la escalinata y el atrio objeto de restauración en el que se encontró la losa que se cree serviría de base para el sarcófago.

Los arqueólogos aprovecharon este descubrimiento para desvelar el sentido y la cronología de la losa, un elemento independiente por completo del pavimento en el atrio de acceso a la sala central del monumento.

La losa

En la losa se encontraron más de 25 fragmentos en los que está quebrada la losa del atrio de entrada a Santa María del Naranco. Según el arqueólogo César García de Castro, el monarca asturiano mandó construir Santa María para enterrarse allí, así que el templo prerrománico podría concebirse en aquella época como un mausoleo, concretamente en el año 850.

Este descubrimiento hace que la historia oficial de los monumentos del Naranco cambie por completo. García de Castro ofreció una explicación de los pasos dados en la investigación, comenzando en el año 1995, donde llamó la atención por primera vez sobre esa piedra incrustada en el pavimento del atrio del templo. Treinta años más tarde el arqueólogo del Principado vio en la obra de saneamiento y reacondicionamiento del entorno de Santa María una oportunidad para poder extraer la losa y analizarla.

Cuando sacaron la piedra para darle la vuelta confirmaron que la losa no se había movido jamás. Podía atestiguarse que una mitad, la menos rota, fuera incrustada durante la construcción del edificio, que era un elemento estructural original. La otra mitad, muy rota, sería removida, quizás para ver si había algo debajo.

Cabe la duda de si la losa nunca se movió. ¿Quién en el siglo IX tenía capacidad para hacerse con una pieza de caliza de ese calibre y transportarla hasta allí? Solo podría ser el mismo Ramiro I. García de Castro encuentra la última de las pistas en el marco que soporta el arco del atrio. En su base, justo en el punto exacto donde se sitúa uno de los extremos de la losa, hay un rebaje de cantería, una ranura original de 45 centímetros de alto que coincide con esa horquilla de entre 39 y 55 centímetros que tienen los sarcófagos conocidos en Asturias entre los siglos IX y XIII.

Solo queda esperar los resultados de las investigaciones, así como futuras excavaciones que saquen a la luz nuevos hallazgos y aporten datos nuevos para poder reconstruir la historia de uno de los elementos más importantes del reino de Asturias.

Procedencia Este artículo se publicó en la revista ViaxAst 27 (página 33).