Corría el año 2005 cuando un grupo de jóvenes decidió recuperar en la parroquia de San Félix de Valdesoto los ancestrales Sidros y Comedias. Desde entonces se han celebrado 19 ediciones del Domingo de Sidros y Comedias. Ni la pandemia pudo con esta manifestación cultural que fue declarada BIC el 7 de junio de 2019.
El personaje del sidru procedería, según la teoría del historiador Juan Uría Riu, de los ritos de los pueblos primitivos, «donde los miembros del clan buscaban bien la protección del animal totémico, disfrazándose con sus pieles, o la fecundidad de las personas». El nombre de guirriu es más general en el resto de Asturias como, por ejemplo, en Ponga, pero en Siero y Bimenes se les conoce por sidros. Sobre la procedencia del nombre hay varias teorías: según Constantino Cabal, la palabra guirriu procede del latín GUERRIR ‘saltar de gozo, retozar’, en clara referencia a una de sus funciones. Sin embargo, para Fausto Vigil procede del euskera OGUERRIA, que significa «Navidad». El mismo Fausto Vigil considera que los sidros (entendiendo por tales el conjunto formado por los sidros y la comedia) son el último eslabón de los autos sacramentales que se representaban en las iglesias y, después, fuera de ellas. Juan Uría cree que su origen está en las celebraciones de los pueblos primitivos. Según otra consideración, y mitológicamente hablando, el guirriu sería la reencarnación de los viejos mitos griegos y romanos del Silvano, del Fauno y del Busgosu, persiguiendo a las mujeres para dejarlas embarazadas.
Dentro de la tradición de las Comedias, tenemos que distinguir varias épocas:
La primera, con un inicio desconocido, y que llega hasta casi el final del siglo XIX. En ella se representan obras de autores anónimos, de carácter popular y tradicional, y transmitidas oralmente de padres a hijos y de generación en generación.
La segunda época transcurre desde finales del siglo XIX hasta 1936, donde se representan obras de autor, principalmente de José Noval «Siero», con unos personajes que pueden considerarse fijos y unas representaciones con planteamientos similares. La llegada de la Guerra Civil y la posterior prohibición del carnaval provocaron de la desaparición de estas manifestaciones culturales.
La tercera época, que empieza a mediados de los años cincuenta del siglo pasado y llega hasta 1991, se caracteriza por los intentos de distintos autores como Luis Rodríguez «Asaura» o Nieves Noval para recuperar estas representaciones, pero siempre con un éxito relativo porque las recuperaciones duraban poco tiempo. Más adelante, un grupo de jóvenes de La Rasa propusieron recuperarla otra vez y para ello contaron con la colaboración inestimable de «Asaura», que había sido a lo largo de los años el nexo de unión para que no se perdiera del todo la tradición.
La cuarta y última época fue la de la recuperación total, que se hizo en el año 2005 en Valdesoto y que se mantiene hasta hoy.
La Comedia estaba integrada por actores varones, que representaban a distintos personajes acompañados por los sidros, de los que toman el nombre. No solía haber más de una en cada parroquia y los domingos de finales y principios de año iban por los pueblos vecinos, procurando no coincidir dos grupos en el mismo pueblo. Parece que los sidros de más fama en Siero eran los de Areñes y La Rasa (Carbayín) y Valdesoto. Tenemos noticias de que también hubo sidros en Bimenes y grupos de guirrios en Langreo y San Martín del Rey Aurelio (L’Agüeria, Sotrondio) que, de la misma forma, recorrían los pueblos y parroquias de los alrededores y de los concejos vecinos.
Estas comedias no tenían escenario fijo; cualquier lugar donde hubiera espectadores servía. Era frecuente representarlas en el campo de la iglesia, a la salida de misa, o delante de los chigres que pagaban la comedia. Las representaciones duraban alrededor de media hora y constaban de un acto único: cada una de las entradas y salidas de los personajes marcaba las sucesivas escenas. En las intervenciones apenas hay diálogo, sino que lo que encontramos son más bien monólogos, que enlazan con lo anterior y lo posterior mediante preguntas y respuestas. Al finalizar la representación, los comediantes recogían el dinero que les daba el público y con el que organizaban una buena cena para todos. En Siero, las representaciones llegaban hasta el día de Reyes, en el que todas las comedias de la zona acudían a Valdesoto, donde tras un concurso entre los sidros para ver quién saltaba más alto, comenzaba la representación de la comedia del sidru que hubiera ganado el salto.


