Un recorrido por la Cueva del Sidrón

Piloña cuenta con una de las cuevas con más restos de neandertales de la Península Ibérica.

Hay cuevas que parecen iguales a otras, no se diferencian casi por nada (estalactitas y estalagmitas semejantes con formas más o menos caprichosas que dejan a la imaginación su asociación con un fantasma, con una corona, con un rebeco, con una botella… hay para todos los gustos). Pero también hay cuevas muy especiales y esta, la de El Sidrón, en Piloña, es una de ellas.

Seis años después de que cuatro espeleólogos gijoneses descubrieran en 1994 dos mandíbulas humanas, comenzó una investigación que supuso un antes y un después en nuestro conocimiento sobre el Homo neanderthalensis en la Península Ibérica.

El complejo kárstico de la Cueva de El Sidrón se desarrolló en el seno de un macizo rocoso de edad paleógena formado por conglomerados calizos bien cementados entre los que se intercalan niveles de areniscas y margas arenosas menos resistentes. Internamente (endokarst) se estructura en cuatro niveles con una directriz principal este-oeste, que se generaron según progresaba el encajamiento de la red fluvial que gobierna los procesos de espeleogenesis (formación de cavidades) y controla su evolución temporal:

Un nivel superior, el más viejo, cercano a la superficie y desmantelado en parte por la evolución del relieve exokárstico, esto es, del paisaje exterior.

Un primer nivel intermedio formado por un complejo sistema de galerías.

Un segundo nivel intermedio, en el que el eje principal constituye la Galería Principal (o Galería del Río) y sus tributarios transversales, como la Galería de la Güesera.

Un nivel inferior activo, en régimen mayoritariamente freático, accesible solo en puntos muy concretos de la cavidad.

Los restos humanos de El Sidrón constituyen la colección más completa y abundante de restos neandertales de la Península Ibérica. Su valor científico y documental es enorme. Se recuperaron más de dos mil restos entre los que quedaron cuatro mandíbulas completas, tres maxilares, una montonera de dientes, fragmentos craneales y distintos huesos del tronco y de las extremidades.

El buen estado de fragmentación de los restos óseos y la circunstancia de que aparecieran recubiertos por una costra estalagmítica generó que se precisaran trabajos previos de preparación y limpieza. Por motivos de conservación la cueva no es visitable, pero existe una exposición que permite conocer todos los secretos de este maravilloso espacio.

Procedencia Este artículo se publicó en la revista ViaxAst 6 (página 26).
Concejo
Piloña
Sección
Historia
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