Si por algo es conocido el concejo de Cabrales es por el queso que lleva el mismo nombre del lugar. Sin embargo, este concejo esconde muchas más joyas. Tal es el caso de Asiegu, nombrado en el año 2019 Pueblo Ejemplar de Asturias por la Fundación Premios Princesa de Asturias. Asiegu es un pueblo asturiano con una atmósfera mágica y muy especial. Así, este lugar único, resguardado entre la Sierra del Cuera y los Picos de Europa, mira directamente a uno de los iconos de Asturias: el Picu Urriellu.
Veintiún barrios componen este pueblo, al que los caminos y miradores infinitos, las casas tradicionales, los bancos panorámicos, los chigres y llagares o el constante deambular de propios y turistas llegan a darle un aire distinto, que parece estar animado y apoyado en la impresionante fuerza que vas a sentir en Asiegu, como si este lugar tuviera una poderosa conexión energética con la naturaleza.
Apenas tiene un centenar de habitantes, pero el pueblo de la parroquia de Carreña te va a enamorar. Alberga casas de arquitectura tradicional asturiana con su típico corredor, sobre todo en el barrio de La Caleya, el más antiguo, varios apartamentos de turismo rural donde poder alojarse y un par de queserías en las que se elabora el conocido queso Cabrales con DOP (Denominación de Origen Protegida).
Sin embargo, su joya no está a simple vista, al menos en su exterior. Lo que en un vistazo rápido puede parecer una iglesia simple, conserva dentro de ella, en sus paredes, el orgullo de todo el pueblo. Hablamos de sus pinturas, que hacen que muchos consideren este edificio religioso como la capilla sixtina del concejo de Cabrales.
Construida en 1620, la iglesia de San Miguel de Asiegu se levanta a la entrada de esta localidad cabraliega. Lo más destacado está en su capilla mayor, toda ella pintada. También la bóveda está pintada completamente. Todo invita a quedar prendado de la belleza de cada uno de sus rincones.
La iglesia parroquial de San Miguel de Asiegu conserva pinturas murales de finales del siglo XVI y principios del siglo XVII. Tanto en la bóveda como en el retablo, el armónico cromatismo y la mesurada composición nos traen a la vista el mejor barroco rural en un edificio religioso.
Las pinturas de la iglesia de San Miguel fueron rescatadas del olvido y restauradas hace poco más de una década. Hoy constituyen, sin duda, uno de los grandes atractivos culturales de Asiegu. En palabras de su restaurador, Jesús Puras, «lo más destacable es que representa un retablo pictórico, bastante bien hecho, al gusto del momento, por lo que se puede fechar muy bien».
Al parecer, la iglesia de Asiegu fue una de las 10 que cayeron en Asturias como resultado de la gran nevada de los tres ochos, en el año 1888. Cuando se restauró, el cementerio se trasladó fuera del núcleo rural, donde se encuentra ahora. Como se puede comprobar, la iglesia constituye en este pueblo uno de los símbolos y su vecindario no dejó que aquel derrumbe hiciera desaparecer toda su historia.
Son muchos los rincones que guarda este pueblo cabraliego y por los que uno puede deambular, como el mirador Pedro Udaondo, las 21 siluetas de vacas de José Sahasun en el camino de Les Prunales, las vistas desde la mayada de Trebandi, el Picu Tiedu, el área arqueológica del Taranu, los bancos apadrinados… Son muchos, pero jamás van a ser demasiados, porque Asiegu conserva en su callejeo toda la esencia de un pueblo del oriente de Asturias.

