Elevada a unos 700 metros sobre el nivel del mar, entre las montañas del Parque Natural de Las Ubiñas-La Mesa, se asienta Banduxu, un pueblo que parece haber quedado anclado en la Edad Media. Con apenas cuatro decenas de habitantes y un conjunto arquitectónico excepcional, Banduxu es uno de los secretos mejor guardados de Asturies. Si no lo conoces, es el momento de hacerlo.

Su historia

Las primeras referencias documentales del lugar se remontan a principios del siglo X, cuando la iglesia de Santa María ya figura en actas medievales. Con el paso de los siglos, Banduxu se fue configurando como uno de los asentamientos más interesantes de la región, hasta llegar a ser la primera capital del concejo de Proaza en el siglo XVI. Declarado Bien de Interés Cultural en 2009 por el Principado de Asturias debido a la excepcional conservación de su arquitectura medieval, el pueblo conserva un trazado urbano que evoca siglos de historia.

Edificios históricos de Banduxu

Lo primero que llama la atención del visitante es la Torre de Tuñón —también conocida como Torre de Banduxu—, una estructura defensiva bajomedieval que domina el paisaje con sus cuatro plantas y su imponente presencia. Esta fortaleza, además de refugio, ejerció funciones de ayuntamiento y cárcel en épocas pasadas. Muy cerca, la iglesia de Santa María, con orígenes medievales y reformas posteriores, conserva un aura de siglos pasados. A su alrededor se agrupan las casas de piedra y los tradicionales hórreos, que conforman uno de los conjuntos rurales más intactos de Asturias.

Una historia de aislamiento

Una de las curiosidades de Banduxu es que no contó con electricidad ni agua corriente hasta los años 80 del siglo XX. Esta tardanza en llegar a la modernidad, lejos de ser una desventaja, contribuyó a preservar el alma medieval del pueblo: calles, casas, instalaciones comunales y tradiciones mantienen un carácter auténtico que hoy es difícil de encontrar en muchos lugares. Hasta mediados del siglo XX, el acceso principal a Banduxu era a través del Camino Medieval, una senda que se eleva desde Proaza y que sigue el trazado de una antigua calzada romana.