La Braña de Sousas constituye uno de los conjuntos etnográficos más representativos del concejo de Somiedo y un ejemplo destacado de la cultura pastoril de alta montaña en el occidente asturiano. Situada a más de 1.500 metros de altitud, en un circo de origen glaciar rodeado de relieves suaves y pastizales de altura, la braña conserva una notable concentración de construcciones tradicionales vinculadas al aprovechamiento estival del ganado.

El enclave está formado por una veintena de corros, edificaciones circulares de piedra con cubierta vegetal o de losas, diseñadas para soportar las duras condiciones climáticas de la montaña. Estas estructuras servían de refugio a los pastores —los brañeiros— durante los meses de verano, cuando el ganado ascendía a los puertos para aprovechar los pastos frescos. En muchos casos, las construcciones se organizaban en parejas: una destinada al alojamiento humano y otra al resguardo de animales o almacenamiento de útiles.

La Braña de Sousas no solo refleja un modelo arquitectónico adaptado al entorno, sino también una forma de organización económica y social basada en la trashumancia de corto recorrido. Durante generaciones, las familias de los pueblos del valle trasladaron sus reses a estas alturas en los meses cálidos, manteniendo un sistema productivo que combinaba ganadería, elaboración artesanal de productos lácteos y gestión comunal del territorio.

El paisaje que rodea la braña refuerza su valor patrimonial. El enclave se asienta en el interior del Parque Natural de Somiedo, un espacio protegido reconocido por su biodiversidad y por la pervivencia de usos tradicionales compatibles con la conservación ambiental. La integración visual de los corros en la pradera, con la piedra fundiéndose con el terreno y las cubiertas vegetales mimetizadas con el entorno, constituye una de las imágenes más icónicas de la montaña somedana.

El acceso habitual se realiza desde la localidad de Valle del Lago, a través de un recorrido señalizado de senderismo de pequeño recorrido (PR-AS-16.1) de unos 3 kilómetros de longitud y dificultad baja, que permite disfrutar de bosques de avellanos, castaños y hayas así como de amplias vistas del paisaje hasta llegar a la braña.