En Somiedo, un concejo conocido por sus lagos glaciares, sus brañas y la presencia del oso pardo, existe un rincón que sorprende por motivos muy distintos. La Central de La Malva, situada en pleno Parque Natural de Somiedo, es uno de los ejemplos mejor conservados del patrimonio industrial asturiano y una de las pocas instalaciones centenarias que continúa generando electricidad.
Su historia comenzó a principios del siglo XX, cuando Asturias vivía un intenso proceso de industrialización. El proyecto fue impulsado por la sociedad Saltos de Agua de Somiedo, creada en 1913 por empresarios como José Tartiere, Policarpo Herrero y Narciso Hernández Vaquero. Tras varios años de obras, la central entró en funcionamiento en 1917 y se convirtió en una infraestructura clave para suministrar energía al desarrollo industrial de la región.
Más de cien años después, la instalación sigue operativa y conserva gran parte de sus elementos originales, lo que la convierte en un referente de la ingeniería hidroeléctrica española. En su interior todavía pueden contemplarse antiguas turbinas, alternadores, el puente grúa y parte del histórico cuadro de control, piezas que permiten comprender cómo se producía electricidad en los inicios del siglo XX. Diversos estudios de la Universidad de Oviedo destacan La Malva como uno de los mejores ejemplos de conservación del patrimonio industrial de Asturias.
Además de su valor histórico, el edificio destaca por su arquitectura. Construido con piedra, mampostería y elementos de hormigón armado, combina funcionalidad e integración paisajística en un entorno dominado por montañas, bosques y ríos. El contraste entre naturaleza e industria convierte la visita en una experiencia diferente a cualquier otra dentro del parque natural.
Central de La Malva: cómo visitar esta histórica central hidroeléctrica
La Central de La Malva puede recorrerse mediante visitas guiadas organizadas por EDP, propietaria de la instalación. Durante el recorrido, los visitantes descubren la historia de la central, el funcionamiento de la energía hidroeléctrica y algunas de las salas donde todavía se conservan la maquinaria y los sistemas originales.
La visita requiere reserva previa y debe solicitarse con al menos tres días de antelación. Según la información publicada por Turismo de Asturias, las visitas suelen realizarse entre abril y enero, generalmente durante los fines de semana, con varios pases diarios. Antes de desplazarse es recomendable confirmar la disponibilidad y los horarios, ya que pueden variar en función de la programación.
La central está situada en la localidad de La Malva, dentro del concejo de Somiedo, a pocos kilómetros de Pola de Somiedo. Su ubicación permite completar fácilmente la jornada con otros atractivos del entorno, como el Valle del Lago, los Lagos de Saliencia o alguna de las numerosas rutas senderistas del parque natural.
Aunque Somiedo es un destino asociado principalmente al turismo de naturaleza, La Malva ofrece una perspectiva diferente sobre el territorio. La fuerza del agua que modeló estos valles también hizo posible el desarrollo industrial de Asturias, y esta central constituye un magnífico testimonio de aquella transformación.
La visita resulta especialmente interesante para quienes disfrutan del patrimonio histórico, la arquitectura industrial o la ingeniería, pero también para cualquier viajero que busque conocer una faceta menos conocida de Somiedo. Su excelente estado de conservación, unido a un entorno natural privilegiado, convierte a la Central de La Malva en una parada imprescindible para descubrir cómo la historia, la tecnología y el paisaje pueden convivir en un mismo lugar.
La Central de la Malva, una visita a una joya de la industrialización
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