Pravia es uno de esos concejos en los que la historia y el paisaje aparecen muy cerca unos de otros. Su posición entre los ríos Nalón y Narcea convirtió el territorio en un lugar estratégico desde tiempos antiguos y dejó como herencia un importante patrimonio histórico, mientras que sus vegas, valles y suaves montañas construyen hoy uno de los paisajes más característicos del Bajo Nalón. Para una primera visita, hay tres lugares que permiten acercarse a esa diversidad: la villa de Pravia, la iglesia prerrománica de Santianes y el conjunto indiano de Somáu.

La villa de Pravia

El mejor punto de partida es la propia villa, cuyo centro histórico conserva algunos de los edificios que explican el pasado señorial de Pravia. El recorrido puede comenzar en el parque de Sabino Moutas, donde se concentran la Colegiata de Santa María la Mayor, el Palacio de Moutas y las Casas de los Canónigos, formando uno de los conjuntos barrocos más destacados del concejo. La colegiata, construida a comienzos del siglo XVIII, guarda en su interior un importante patrimonio artístico, con especial protagonismo de su retablo mayor y su órgano barroco. Pasear por esta zona permite descubrir una Pravia vinculada durante siglos a familias nobles, instituciones religiosas y personajes que dejaron su huella en la configuración urbana. La visita se completa con otros palacios, casonas y rincones del casco histórico, convirtiendo la villa en una parada imprescindible para entender la importancia que llegó a tener Pravia dentro de la historia de Asturias.

La iglesia prerrománica de Santianes

A pocos kilómetros de la villa se encuentra uno de los grandes tesoros históricos de Pravia: la iglesia de San Juan Apóstol y Evangelista de Santianes. El templo está estrechamente relacionado con el reinado de Silo y con el establecimiento de la corte en Pravia durante el siglo VIII, una etapa fundamental para comprender los primeros tiempos de la monarquía asturiana. Su importancia convierte a Santianes en mucho más que una visita monumental: es una oportunidad para acercarse a los orígenes del Reino de Asturias a través de uno de los edificios prerrománicos más antiguos que se conservan. Junto a la iglesia se encuentra además el Museo del Prerrománico, concebido precisamente para contextualizar el templo y explicar su relevancia histórica y artística. Es una parada imprescindible para quienes quieran descubrir la dimensión histórica de Pravia y entender por qué el concejo ocupa un lugar destacado en los primeros capítulos de la historia medieval asturiana.

Somáu y la arquitectura de los indianos

La tercera parada cambia por completo de época y de paisaje. Somao permite descubrir la huella que dejaron los emigrantes asturianos que hicieron fortuna en América y regresaron a su tierra a finales del siglo XIX y comienzos del XX. El pueblo conserva un destacado conjunto de casas, jardines y construcciones vinculadas a la arquitectura indiana, que convierten el paseo por sus calles en un recorrido por una parte fundamental de la historia social de Asturias. Las viviendas destacan por sus dimensiones, sus elementos decorativos y la presencia de jardines y otras construcciones asociadas a ellas, pero lo más interesante es observar cómo transformaron por completo la fisonomía de un pequeño núcleo rural. El conjunto de Somao fue reconocido como Pueblo Ejemplar de Asturias en 2020 y constituye una de las mejores muestras de esta arquitectura en el Principado. Es el contrapunto perfecto a la Pravia histórica y prerrománica y una forma de entender cómo la emigración también dejó una profunda huella en el paisaje asturiano.